miércoles, 8 de junio de 2011

Mesopotamia

Los primeros trajes sirios y fenicios, que han llegado hasta nosotros a través de las esculturas, evolucionaron en paralelo con el kalasaris del antiguo Egipto. Hombres y mujeres llevaban una gran pieza rectangular de tela, con una profusa ornamentación, que se envolvía alrededor del cuerpo y se sujetaba al hombro. Esta forma rectangular básica perduró durante muchos siglos, aunque existieron algunos modelos que llevaban aberturas para la cabeza y un brazo. La saya corta representada en algunas esculturas recuerda a la de los egipcios. Más al norte se llevaban prendas más complicadas y ajustadas al cuerpo, y mantos y sayas cortas anudadas a la cintura. También se utilizaba el cuero en el traje militar, posiblemente como protección. Los hebreos, asirios y babilonios vestían una especie de camisa hasta los pies cubierta por un manto o una prenda exterior semejante al kalasaris. Estas prendas, de aspecto rígido, estaban adornadas con flecos y borlas en los bordes y presentaban esquinas rectangulares o redondeadas. Una prenda exclusiva de Babilonia (hoy Irak) era el traje sacerdotal confeccionado con un gran triángulo de tela que se colocaba de forma que el borde con flecos quedaba en diagonal a lo largo del cuerpo y recordaba en cierta manera a un zigurat con rampas en espiral.

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